Acabados



Los acabados son la cara final de la obra, en la que aparecen gran parte de las lacras internas del proceso. Los teóricos planos horizontales y verticales no lo son tanto, las lineas proyectadas como rectas no lo son totalmente y, en general, los defectos de ejecución son mucho mayores de lo que quisiéramos.

La union o yuxtaposición de dos materiales diferentes suele ser, por las causas antedichas, fuente de problemas. Ejemplos: La colocación del rodapie, que denuncia la falta de planeidad del paño vertical y su unión con el plano del solado 001 La foto muestra un caso afortunado, pero aunque teóricamente la unión del rodapie y una placa de cartón yeso debiera ser perfecta, la realidad lo desmiente, y este acabado suele ser motivo de problemas.Temas que parecen atractivos, como un rodapie de madera que venga lacado a obra, suelen resultar desastrosos a la hora de rematar. No hay manera de igualar un lacado en obra, y ello aparece en los encuentros de esquinas, en los ingletes, y, en general, en cualquier encuentro que sea necesario realizar in situ.

Cuando utilizamos placas de cartón yeso, como podemos ver en el capítulo de divisiones, hacemos el replanteo de la tabiquería sobre techos. En ellos quedan fijadas las piezas metálicas de guia y anclaje, y el acabado se realiza normalmente con yeso. En el caso de la foto 002 la base de asiento es una losa de hormigón y dada la escasa compatibilidad entre hormigón y yeso, ha de usarse un producto intermedio que garantice la unión del acabado con la base. 003

Los tendidos de yeso se están haciendo actualmente por proyección, sustituyendo así la labor artesanal del empleo directo de la llana, que sigue siendo necesaria para la terminación final. El yeso es un acabado que depende por una parte de la bondad de la realización del tabique de ladrillo sobre el que se aplica, y por otra de su propia aplicación. En las fotos 004y 005 se pueden ver yesos recien terminados.

Sobre el yeso va la pintura. Hay que abandonar la idea de que la pintura tapa los defectos de la base. Por el contrario, los resalta. Hay tendencia a pintar con una terminación de gota (el famoso "gotelé"), porque así,- se dice,- se disimulan los defectos de planeidad.Lo cierto es que una pintura sólo queda bien sobre un soporte que esté bien. Hay cuidados necesarios, como la protección correcta de los materiales próximos al paño que ha de pintarse, 006 en evitación de manchas difíciles de quitar 007 y el correcto remate de puntos muy visibles, ya sea con una perfecta ejecución 008 o con una lógica secuencia de montaje, 020 no colocando elementos de difícil protección antes de pintar.

El socorrido gotelé se realiza mediante un compresor elemental, como el de la foto 021, un depósito de pintura conectado a él 023 y una pistola de proyección unida al depósito, que vemos en la foto 022. Hay posibilidad de regulación, de manera que la gota proyectada tenga mayor o menor volumen.Normalmente, recién dado, el aspecto de la gota es más exagerado del resultado final.

Las fotos 018 y 019 nos muestran el taller de pintura de la cerrajería, que suele venir miniada del taller de cerrajería, y es terminada en su aspecto en obra. Aprovechamos para comentar que la limpieza de fachadas de ladrillo visto mediante productos con ácidos, es una labor que, si no se realiza cuidadosamente, y con las protecciones pertinentes, afectará a la pintura de la cerrajería ya colocada.

Los falsos techos son elementos inevitables en nuestra forma actual de construir y el material más utilizado para ejecutarlos es la escayola, debido a su trabajabilidad y sencillez de manejo. La foto 010 nos enseña un palet de placas tal como se manejan en obra, y la 011 una placa vista por el envés. Los nervios sirven para dar rigidez a el panel más fino que hay entre ellos. Para colocar la escayola se utilizan alambres galvanizados, que se fijan al techo con diferentes sistemas, dependiendo del soporte, como se ve en la foto 012. En la foto 013 se ve un inicio de falso techo bajo losa de hormigón.

Las cocinas, como los baños, son estancias en las que el falso techo se hace imprescindible para tapar conductos. En efecto: fontanería, desagües, climatización, usan conductos que van por techo y que es necesario ocultar, tal y como se colocan, por problemas de estética. Otra cosa es que, organizados y ejecutados de diferente manera, esto fuese necesario.Las fotos 014 y 015 nos muestran el proceso de instalación en una cocina, la 016 el acabado aun sin secar, y la 017 una escayola terminada en un baño.

Sin salir de la cocina, comentamos sobre otro acabado que suele ser problemático: la ubicación del tubo de salida de la campana o extractor que exigen diversas normativas. Si no hay una coordinación entre los montadores de las cocinas,-que deben haber tenido ya clara la marca, modelo y tipo que van a utilizar,- y el resto de los intervinientes, resulta prácticamente milagroso que el tubo de salida esté en la vertical debida. Lo que sucede en la foto 025es una muestra palpable. El tubo ha de ser forzado, porque el hueco de salida no está a la distancia conveniente del paño de pared.A veces,el defecto está en el uso de materiales de calidad escasa, que les augura un mal porvenir. D015

Vamos a ver ahora una serie de defectos muy comunes en el exterior. Empezamos por los dinteles de chapa plegada que se utilizan normalmente hoy dia. Ya en el capitulo de las fábricas hablábamos de ellos y de los problemas de su sujección. Desde fuera es común que, en los grandes huecos, la flecha del dintel de chapa haya de ser corregida con pasta de mortero, dando la deplorable apariencia de la foto D001. Un cargadero golpeado significa una posible corrosión por pérdida de la pintura de protección,como vemos en la foto D002 e igual sucede con un cargadero con la picadura de soldadura de la foto D003, que, además, está despegado del mortero, permitiendo la entrada de agua.

Las zonas altas de los edificios, las zonas a las que la gente no accede normalmente,suelen padecer males específicos, posiblemente por esa ausencia de acceso. Vemos algunos ejemplos. En la foto D004 nos encontramos con una deplorable ejecución del remate de aspiración en cemento de una chimenea. Los prefabricados que se utilizan para este cometido pueden tener desde un acabado perfecto hasta una terminación penosa. En la foto estamos en este último caso. Pero es que el conducto que se corona también puede estar muy descuidado, como se ve en la foto D005

Siguiendo en la cubierta, vemos en la foto D006 una rejilla que aparece colocada de mala gana, lo que significa que, probablemente no funcionará y permitirá la entrada de agua por su borde (la rebaba recogerá agua, el hielo partirá la rebaba, y dejará un camino de penetración). Otra penetración de agua en un peto sin rematar en un antepecho interior de cubierta,D007 otro ejemplo de desidia y mala vigilancia del encargado.

Merecen capítulo aparte las albardillas de piedra artificial. Suelen llevar en su cara oculta unos redondos de pequeño calibre para que penetren en el mortero de recibido para coronar las fábricas. El caso es que esos redondos son incómodos, y, a veces, difíciles de separar de la pieza, y es corriente que no se separen. El resultado es el de la foto D008: un test hecho por el arquitecto, tirando de las placas de albardilla sin gran esfuerzo muestra que estas quedaron simplemente apoyadas sobre la fábrica, sin conexión ninguna con ella, con el consiguiente posible peligro.

Esta es una muestra de buena voluntad, ejecutada sin éxito. D009 El alicatado no va a hacer ninguna protección ante la entrada de agua, sino que va a propiciarla. Lo correcto hubiera sido hacer una terminación más elevada alrededor de los tubos, convenientemente impermeabilizada, y acabar el alicatado contra esta protección, como se hizo finalmente.

Una cerrajería con defectos a la hora de colocarla, como la de la foto D010, exige el empleo de medios caros para subsanarlos. D011

Cuando un hormigón que debiera quedar visto, presenta una cara defectuosa, llena de coqueras, puede intentarse una reparación con componentes resinosos que den una cara nueva. Sin embargo, en las fotos que mostramos, es peor el remedio que la enfermedad, como se ve en las D012 y D013. La reparación pide cuidados de restaurador, y no siempre hay en obra gente capacitada para realizarla. Es peor cuando lo que falla es el concepto, como en la foto D014. No hay ninguna posibilidad de que una unión entre el hierro y la resina no abra. El remate que se corrigió utilizó un berenjeno para marcar la frontera y dejar un aspecto correcto.

Y hablando de berenjenos,estos se utilizan para cortar paños y mejorar el aspecto.. Lo que sucede es que, si se emplan mal, como en la D016, el resultado es negativo. Por otra parte, las sombras arrojadas son la más cruda denuncia de las imperfecciones de la obra.

Y terminamos con un tema que aparece en cada obra que se hace: es imprescindible retirar la plancha de aislamiento que normalmente se interpone entre dos pilares en una junta de dilatación, como aparece en la foto D017. Si no se retira, el pintor, indefectiblemente, la pinta, porque retirar la plancha no es cosa suya, y el aspecto final es muy malo, quedando, además, sin pintar la embocadura de la separación entre pilares.

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